3 claves para la autenticidad

La autenticidad es un tema que está de moda, cada vez es más común encontrar artículos, vídeos y cursos para ser más “auténtico, único & especial” pero que al final todo se queda en recetas de paso 1 al 5 y meta al horno 15 minutos. 

Miles de personas en el mundo están buscando conectarse con ellas mismas, con su propia voz y vivir cada vez de forma más especial y más alejada del “rebaño” al cuál suelen menospreciar. Sin embargo, en la práctica, les cuesta muchísimo dar con ese “no sé qué” que los hará especiales.

Nunca sienten que acaban de saber quiénes son. O constantemente creen que han alcanzado el punto ideal para, más tarde, darse cuenta que siempre no era por ahí.

Francamente, luego de años buscando ese punto dulce, he entendido que no es tan fácil pero tampoco tan complicado como algunos gurús lo hacen ver. Es abstracto, eso es verdad, pero también es simple.

Sí, podría enredarte con textos y textos & hacerte creer que es complicado, pero no es verdad. Es simple, aunque eso no quiere decir que es fácil. ¡Vamos a ello!

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¿Cómo vives una vida auténtica? Aunque aquí nos quedamos con una versión resumida, es básicamente las "claves" de todo esto. 

 

1. Abandona la idea del “YO SOY” o del “NO SOY”

Seguramente más de una vez te has cachado diciéndole a alguien — o a ti misma — “Yo soy así” cuando ves algo positivo en tu entorno, cuando alguien te describe en términos agradables o incluso cuando tienes que reafirmar tu identidad ante algo que te la mueve. Por ejemplo comentarios de tu pareja que te piden un cambio y tú te niegas porque… “Así soy”

“Yo soy” es una afirmación inamovible, inalterable e incuestionable.

Una persona que se centra en el ego de quien cree que es y está satisfecha con ello, es una persona que con mucha seguridad, tendrá serios problemas de adaptación al entorno y la mayoría de sus relaciones fracasarán.

Porque relacionarnos con un otro implica adaptarnos a lo que hay.

Pero más importante, definir con esa etiqueta tu vida, te impide ver todo lo demás. Lo que no te gusta de ti misma, lo que te intentas esconder: la sombra.

Me pasa mucho cuando posteo reflexiones en instagram, publico y si alguien decide comentar, usualmente no es para darse cuenta de que, aquellas conductas negativas que menciono, le calzan, sino para todo lo contrario.

Negarlas.

“Tienes razón, eso pasa pero yo no soy así” o una nueva variante “Estuve ahí pero ya lo superé, ya no soy así”

Y sí, puede que muchas sean honestas, pero en la mayoría de casos, habla de una negación de lo que no les convence ver en sí mismas. ¿Quién eres? ¿Qué quieres de la vida? ¿La persona que eres hoy es capaz de alcanzar eso que quieres?

Para vivir auténticamente primero tienes que decidir que quieres saberlo.

Para una vida auténtica, empezamos por preguntarnos, por dudar, por cuestionar. Porque es muy probable que estés en modo automático, que estés viviendo un personaje o la armadura de quien sí eres.


"No hay libertad sino está alimentada por la crítica" 

 

2. Repárate a ti misma

Tal vez una de las ideas más nocivas que se han expandido como la espuma en nuestra sociedad, sea la de “acéptate tal como eres”

Campañas bien intencionadas que dan justo en el gusto de las personas por el amor propio y la autoestima, pero como en todo, irse a los extremos nos condena.

Un alto nivel de autoexigencia & la ansiedad de nunca sentirte suficiente, no son sanos. Como tampoco lo es el extremo apático de aceptarte y mantenerte en la mediocridad incluso cuando eso atenta contra tu salud como quienes promueven la obesidad como una forma de “autoaceptación”

A veces la vida se te está haciendo pedazos, yo tuve problemas con mi salud mental relacionada a la comida & la autoaceptación no fue el paso real para curarme, fue repararme a mi misma.

Hacerme cargo de lo que estaba ocurriendo, porque llegué a un punto en el que me desvivía por “entenderme” para aceptarme, sin darme cuenta que eso era un pretexto para no pasar a la acción.

Vivir en un nihilismo, yendo con la corriente, dejando que todo suceda a mi alrededor sin meter mano, te lleva a una vida sin sentido, a una vida sin propósito… no hay nada para ti porque no hay algo por lo qué seguir.

La vida es realmente difícil, nos pone en aprietos cada tanto y nos enfrenta a decisiones constantemente. Para vivir la vida que quieres, tienes que hacerte cargo de ti misma.

Aprender a ver lo que no te gusta de ti y estar dispuesta a hacer algo con eso.

Si no te está yendo bien, si te sientes frustrada con la persona que eres, con lo que sientes, con cómo te comportas, con lo miserable que a veces es el mundo porque la gente muere, enferma y hasta una, en su eventual momento, dejará de estar, no digas “Bien, es lo que hay”

¡No!

Prepárate a ti misma, intervén en tu pequeño mundo. Intenta corregir tus errores, acepta tus debilidades, trabaja tus fortalezas. ¡Sana tus relaciones! Cuida a tu familia, cultiva el amor por tu pareja, esfuérzate en solucionar los malos entendidos.

Y, aunque la vida nunca será color de rosa, cada día, en la medida que hagas algo, estarás más cerca de una vida llena de sentido y amor.

 

3. ACTÚA ALINEADA CON TU VERDAD

Este es un desafío para tantas mujeres. Nos han enseñado que nuestras necesidades son las últimas. Nos han enseñado que ser egoísta es malo, que la complacencia es mejor a la confrontación y que, en la medida de lo posible, escapemos de los conflictos.

La gran mayoría de mujeres tiene dificultades para defender su verdad. Pero este es un elemento imprescindible para vivir con autenticidad: Sé fiel a ti misma.

Di lo que piensas, no digas cosas en las que no crees ni defiendas causas que no compartes, mantente alineada con tu sistema de valores, tu filosofía de vida, tu propia ética.

Actúa valiente y no concedas ni complazcas por miedo.

Dale un sentido a tu accionar, motívate y encuentra un propósito que te trascienda ¡Y ve por ello!

Acepta la durísima realidad de que tus acciones cuentan, de que todo lo que haces repercute en tu vida y en la de la gente que te rodea y gestiona esa gran responsabilidad. No delegues tus pensamientos ni conductas a alguien más: ni a tu pareja, ni a tu madre, ni a tu gobierno.

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