5 señales de que tu relación está en problemas

¿Y si mi relación se está muriendo? ¿Y si todo el amor se termina? Una de las preguntas que con más frecuencia recibo es sobre la duración del amor, me dicen ¿Es posible que el amor sea para toda la vida? ¿Cómo puedo hacerlo?

Una inquietud válida en estos y todos los tiempos. Un deseo genuino que más de una tenemos albergado en la parte idealista de nuestro corazón, pero ante la inminente realidad llega un punto en casi toda relación, que esta presenta ligeras turbulencias. ¿Pero son ligeras o ponen en riesgo de caer en picada al abismo? Averígualo en este post.

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Pelear es normal ¿Verdad?

Todas las parejas lo hacen, una discusión por aquí, otra por allá. ¿No puede hacer mucho daño no? Este era el pensamiento con el que yo me auto convencía de que no había nada malo en mi relación, me decía que era algo común, que todas las parejas pasan por esos malos ratos, por las mentiras, por tragarse emociones, por callar palabras…

Fue de esta forma tan mediocre que no busqué ayuda hasta que las cosas estaban al punto de quiebre. Negociar con tu pareja es normal, discutir de vez en cuando, también. Pero con estas 5 señales que te presentaré, quiero que te permitas ver más allá. Ninguna relación dura ni es bonita si esto está presente, se repite con frecuencia y te hace sentir mal.

Supongo que si lees este post es porque ya tienes dudas sobre lo bien que marchan las cosas con tu pareja, siendo bastante directa, estás aquí para averiguar la gravedad de la situación y si puedes posponer buscar ayuda o si es URGENTE que hagas algo al respecto.   

 5 señales de que tu relación está en problemas

 

Él ya no te busca como antes

Al inicio de la relación él podía desvivirse por ti, tener detalles en extremo adorables y tal vez hasta vivía y respiraba por ti. Le viste hacer hazañas para pasar más tiempo a tu lado o para complacerte, pero de unas fechas hacia el presente, todo eso ha desaparecido o la intensidad ha caído 3 niveles o más.

Primero tenemos que tener presente el tiempo que llevan juntos, las relaciones tienden a bajar la intensidad cegadora al cabo de 1 año o 2. Están pasando la fase de enamoramiento donde todo es dopamina & adrenalina, para entrar en una fase más realista en la que conocerán a la otra persona con sus defectos y virtudes.

Y esto a la inversa, él también te estará conociendo más a profundidad.

Esta etapa es en la que muchísimas parejas terminan por no ser capaces de afrontar la realidad de que la persona con la que están, no es esa idealización que crearon de ellas.

Si estás en ese momento, te recomiendo leer este post. ¿Y si no me quiere como soy?

Por otro lado, podemos estar hablando de que llevas ya un rato con tu pareja, han pasado juntos muchas cosas y su relación era muy bonita sin llegar a desvivirse y olvidarse del mundo, pero cada vez notas con más fuerza, que él ya no hace lo que hacía antes.

Que se aleja, que se calla cosas, que se molesta por una u otra situación sin tanta importancia, que antes tenía más paciencia, te buscaba cuando peleaban, pedía perdón, entre otras cosas. Si ese es el caso, te recomiendo leer ¿Por qué mi pareja se está alejando de mí? Pues cuando existen este tipo de cambios, hay una razón. Y tranquila, al inicio no tiene que ver con una tercera en discordia… al inicio.  

 

Callas muchas palabras.

 

Callar no está exento de ser un recurso útil en muchas situaciones, ya sabes, por eso de que:

No hables a menos que puedas mejorar el silencio. – Jorge Luis Borges

El silencio es el gran arte de la conversación. – William Hazlitt

Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla. – Pedro Calderón de la Barca

Y estoy de acuerdo, como ya te conté en el post “El silencio es un aliado del buen amor”, callar es maravilloso cuando nuestra mente es un desastre, pues podemos herir a quien nos escucha. Pero hay un abismo entre eso y estar constantemente reprimiéndote las frases que quieres decir o las preguntas que deseas hacerle.

A veces piensas que él debería entender por qué eso te molesta, no quieres decirle porque “pierde la gracia” si lo haces. Deseas que él te comprenda, pero no le das las herramientas.

Esperas milagros sin siquiera pedirlos y eso, corazón, no llega muy lejos. Si te molesta su loca ex novia, si te angustia su actitud frente a la palabra “matrimonio” o si ya estás harta de esa compañera que se toma demasiadas confianzas con él ¿Por qué no se lo dices?

Bueno, esto es un síntoma de que algo no va bien ¿La confianza? ¿Tu seguridad? ¿Tus miedos y creencias arraigadas? Mmm, piénsalo.

 

Discuten con frecuencia.

Entre más callamos pequeñas molestias, más enojo, agresión, miedo y desestabilidad vamos acumulando en nuestra mente, es como un frasco que vas llenando y que va a terminar por reventar.

Lo va a hacer.

Me atrevo a afirmarlo como quien recita el futuro. Pasará.

Y cuando pasa, él también explota. El resultado es un constante dimes y diretes que van y vienen como dagas de un lado al otro del campo de pelea. Has acumulado tanto que todas esas emociones nublan tu juicio y lo que dices no tiene el propósito de llegar a un común acuerdo, ni siquiera de saber qué piensa el otro, sino con el propósito de sentir que tienes la razón.

Tu orgullo te pide ganar la discusión.

Y, muchas veces, no se trata de ganar. Porque ambos pierden.   

 

Discutir mucho

crea un agujero enorme en la relación.

Terminan y se reconcilian.

Las relaciones a veces parecen convertirse en un jueguito divertido y doloroso de jalar y estirar, muchas veces las personas no tenemos las herramientas para contar qué va mal en la relación, pensamos que decirlo solo nos dejará en mal ante el otro o simplemente no comprendemos por qué, pero nos negamos a hablar de los que nos molesta.

Si lo hacemos, lo ejecutamos de forma tan mediocre que el resultado es desastroso.

¿Tú y tu pareja terminan cada que pelean para luego pedirse disculpas y volver? Esto pasa muy de vez en cuando, si el último año de tu relación ha sido un ir y venir constante, hay problemas. Y pueden ser más serios de los que aparentan.

Al inicio es un juego entretenido, pasar por la adrenalina de la separación y luego que él solucione los problemas de la relación para volver contigo, ni siquiera tienes que pedirlo, lo fuerzas a encontrar lo que está mal y cambiarlo.

Pero esto termina, créeme. Llega el momento en el que él no puede más, da igual cuanto cambie o qué haga, van y vienen y eso hará que paulatinamente él deje de buscarte como antes.

 

Empieza a sonar la existencia de un tercero.

Como te dije al inicio de este post, el alejamiento de tu pareja al inicio no será por una tercera en discordia, una amiguita o una secretaria sensual (malditos clichés) pero poco a poco, cuando las cosas se vayan tornando monótonas, rutinarias, aburridas y principalmente agotadoras como en el caso de peleas constantes o celos excesivos, incluso falta de cariño, una tercera aparece.

Y ojo, las terceras en discordia no aparecen de la nada como en generación espontánea, sino que siempre han estado ahí & cuando la relación tambalea, se convierten en salvavidas para desesperados.

Con esto me refiero a ti y a él, la posibilidad de ser infieles en una relación que se tambalea como navío en medio de tormenta de Poseidón, son muy altas. Encontrar un hombre que te da lo que él no hace desde hace meses, que te escucha, que te baja el cielo y estrellas… puede ser muy tentador. Y viceversa, eh.

Mi relación tuvo que llegar ahí para que ambos pusiéramos el stop a una relación tóxica que nos estaba llevando a la destrucción. ¿Lo más irónico? Que yo era la tóxica, pero eso será tema de otro post, es importante mirar la relación, mirarte a ti misma y aceptar responsabilidades.

 

¿Tú relación está en problemas? ¿Algo que agregarías a esta lista?