¿Sexo transaccional o trascendental? o de como el sexo no es solo sexo

¿Es bueno o malo el sexo en la primera cita? ¿El sexo casual es buena idea? ¿El sexo nos empodera como mujeres? ¿La infidelidad es solo sexo y se puede perdonar?

Muchas personas nos hemos preguntado sobre el tema del sexo, la forma en la que hacemos “uso” de él y nuestro comportamiento en temas sexuales. Sin embargo, casi nunca lo externamos porque, hasta hoy, el sexo sigue siendo un tema del ámbito privado más que del público.

Una persona “normal” no va compartiendo sus ideas, fantasías y dudas sobre su sexualidad con cualquier persona. ¿Pero no sientes que es necesario tener este tipo de conversaciones?

Porque allá afuera, el sexo es un factor vital en las relaciones interpersonales, determina un montón de cosas más allá de nuestro entendimiento ¡Evolucionamos gracias a la importancia que nuestros ancestros le dieron al sexo!

Más allá de las charlas superficiales y chistosas con amigas… hablo de ponerse serias sobre esto.

Porque es muy sencillo quedarse con una versión de respuesta ideológica. Si eres religiosa/ tradicional probablemente tu postura ante el sexo sea muy conservadora (y critiques ferozmente a las demás). Por otro lado, si tu ideología converge más con el feminismo y lo liberal, tu respuesta será muy abierta “¿Qué tiene de malo? ¿Por qué no? ¡Ser sexualmente conservadora es un aspecto patriarcal” etc.

Te pido, como en muchos otros momentos, que me des tu voto de confianza para desarrollar mi respuesta que, curiosamente, pasó por ambos polos y hoy no converge con ninguno.

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¿Qué sabemos y creemos del sexo?

Este tema surgió porque Rosa, de serseductora.com escribió un post en el que se preguntaba si el sexo en la primera cita era un acierto o un error.

Compartí el debate en mis stories en instagram y, como era de esperarse, las dos posturas surgieron de un lado u otro de la balanza, pese a ello sentí que nos concentramos demasiado en la primera cita.

Durante el debate muchas mujeres dijeron “Si es para una relación seria, no es buena idea…” por otro lado la respuesta de la postura contraria era algo como “Si se da ¿Por qué no? no significa que seas una fácil” y pensé que ambas tenían razón, pero en este post pretendo ir un poco más allá con la respuesta, porque como le dije a Rosa: no solo se trata de la primera cita o de las ventajas y desventajas de tener sexo durante ella.

La verdadera pregunta que debe ser planteada es "¿Cómo entiendo el sexo y cómo esto determina mi comportamiento sexual?”

La educación sexual, lamentablemente, no inicia en casa o por lo menos no como debería. Sino que nace en las escuelas y tiende a ser una educación muy básica:

⚡ El sexo es un proceso biológico de reproducción

⚡ Charla sobre procreación & anticonceptivos.

⚡ Charla sobre ETS.

Punto. Se acabó.

No recuerdo que te enseñaran sobre CÓMO vivir esa sexualidad. ¿Cuándo, con quién, cómo debería empezar?

Y son dudas que genuinamente florecen en cada persona, sino pregúntate cómo elegiste el momento de tu primera relación sexual, cómo elegiste el lugar y cómo elegiste a la persona.

La mayoría inicia su vida sexual alimentando sus respuestas gracias a la ficción: Novelas, porno, cuentos, anécdotas de otras personas (que no forzosamente significa que sean reales) y se deja guiar por sus instintos primarios o por sus miedos.

⚡Una persona instintiva tendrá sexo cuando quiera tener sexo.

⚡ Una persona rígida tendrá sexo cuando deba / tenga que tener sexo.

Y, mientras estas dudas surgían en mí, me di cuenta que no encajaba en ninguno de los dos lados de la moneda. Alerta a pistas, encontré 2 respuestas particularmente articuladas sobre el tema, la primera antes de perder la virginidad, la segunda cuando llevaba 3 años de vida sexual activa.

Sin embargo, en ambos casos, no eran respuestas mías. Sino ideas que pertenecían a alguien más.

¿Tienes una respuesta ideológica a la pregunta?

Es complicado decirse a una misma que la idea que tiene del sexo y la vida sexual pertenece a un discurso ideológico en vez de a una decisión personal.

Pero ese fue mi caso.

Y es que la ideología se define como un conjunto de ideas que caracterizan a una escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político, etc.

¿Cómo saber si tienes una respuesta ideológica sobre el sexo?

Es sencillo, cuando no has pensado por ti misma el tema y apropias un conjunto de respuestas que ya están previamente pensadas.

➡ Si todo tu esquema sobre el sexo coincide al pie de la letra con el de muchísimas personas: tienes una respuesta ideológica.

➡ Si al intentar justificar tu respuesta te das cuenta que no sabes por qué piensas como piensas: tienes una respuesta ideológica.

➡ Si tus argumentos se basan en “Esto es bueno o lo otro es malo” probablemente tienes una respuesta ideológica.

La primera ideología con la que crecí fue la católica, mi familia es católica y me eduqué en una escuela religiosa. Así que imaginarás qué discurso recibí.

⚡ El sexo es sagrado

⚡ El sexo es en el matrimonio (Y no es que lo dijeran así pero en mi escuela estaba prohibido tener novio)

⚡ La lujuria es un pecado.

⚡ Las niñas bien se “guardan” porque su virginidad tiene un valor.

A los 11 años yo tenía la hormona a tope, me masturbaba de vez en vez y estaba casi segura que mi virginidad no sobreviviría ni al primer novio. Así que nunca compaginé con las ideas religiosas.

Hablaba tan abiertamente de sexo que mis amigas se sentían incómodas e incluso en la preparatoria, me segregaron totalmente.

A los 19 años me declaré atea ante mi familia y todo lo religioso perdió (porque en el fondo nunca lo tuvo) valor central sobre mi comportamiento.

Y ahí fue cuando encontré mi segunda respuesta articulada: el feminismo. Con la que sentía “libertad” aunque muy en el fondo solo era rebeldía. Ya te hablé un poco sobre lo que es ser auténtica y como confundimos eso con la rebeldía, tienes el post aquí.

El feminismo & la sexualidad

Es imposible hablar de feminismo sin hablar de sexualidad. Porque para la mujer, el control de su sexualidad es, probablemente, una de las mayores heridas a nivel histórico.

Cuando el hombre controló la descendencia y la fertilidad, le cedimos todo el poder.

Es por eso que, para que el feminismo tuviera poder, necesitaba reapropiarse de su sexualidad. ¡Y lo hizo!

Me sentí rápidamente identificada con la ideología, por fin había descubierto por qué las mujeres teníamos sentimientos de culpa y humillación en las relaciones sexuales. Todo era debido a una estructura de poder en el que el sexo era malo.

Así que el feminismo abogó por una liberación sexual, por lo menos el feminismo de la 2da y 3era ola. Y el boom increíble que tuvo también gracias a la píldora anticonceptiva.

De una u otra forma, la mujer volvía a sentirse dueña de su cuerpo y su placer sexual. Ella decidía con quién, como, cuando y si se embarazaba o no.


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Para el feminismo, la sexualidad era algo poderoso. Una forma de empoderamiento.

Así que comenzaron por destituir las bases del “ala enemiga” ¿Quién es el enemigo para el feminismo? La religión, el heteronomopatriarcado y los conservadores. Y hay ideas bases también:

⚡ La virginidad no tiene valor, por ello “mantenerla” es una forma de sumisión.

⚡ El número de parejas sexuales no degrada tu valor, entre más, más empoderada y libre sexualmente.

⚡ La sexualidad es una herramienta de subyugación patriarcal al verse como “objeto” por eso debe abolirse la prostitución y los juegos sexuales como el BDSM

Sentía que esta ideología estaba correcta, que ahora podía ver todo con más claridad. Me rapé el cabello, dejé de preocuparme por “gustar” a los hombres - incluida mi pareja- empecé a ver dominación y estructuras de poder por todos lados.

Quería liberarme sexualmente, quería tener más parejas sexuales ¡Quería empoderarme!

Pero no pude.

Con el paso de los años, entre más profundo entraba en el movimiento, más dudas surgían y entre más las externaba a otras feministas, más me desencantaba del movimiento. La respuesta clave a todo lo que cuestionaras que no encajaba en la ideología, te convertía en automático en una mujer aún oprimida que no había visto la luz.

Es decir, no había espacio al debate.

Todo era firmemente silenciado por tratarte como un ser aún no iluminado por el Dios, perdona, La Diosa feminista.

Te cuento más a fondo mi experiencia en este episodio.

¿Y el cuerpo dónde queda?

Había una profunda disociación entre lo que estaba pensando y lo que estaba sintiendo. Al principio adjudiqué el malestar a mi pensamiento “conservador” que, seguro, era totalmente herencia de mi familia.

Después tuve que plantearme realmente de dónde venía esta disociación.

Te explico un poco:

Mentalmente sentía orgullo por mis amigas y conocidas que se habían “liberado” sexualmente de la opresión patriarcal y que vivían su sexualidad con total libertad. Era común en ellas llegar un lunes a contarle a las demás sus faenas con hombres nuevos.

Hombres que habían conocido en una fiesta o que eran amigos y simplemente un día les había dado ganas de coger y listo. Lo hicieron.

Me tocó escucharlas preocupadas por las ETS y también me tocó verlas seguras de sí mismas al conocer hombres porque se sabían con el poder de atracción para ser las dueñas del juego. También me tocó escuchar y acompañar abortos & embarazos no deseados.

Estaba asombrada y envidiosa.

Yo no podía, no me veía por ahí haciéndolo. Y me frustraba creer que mi cuerpo sentía aversión al asunto por un tema cultural.

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Así que más que contar el número de parejas, intentaba conectar con mis amigas a través de la profundidad de su exploración sexual. ¿Cómo eran sus orgasmos? ¿Jugaban y le daban variedad al sexo? ¿Qué es lo que más les gustaba? ¿Tenían fetiches o fantasías?

Las respuestas usualmente me dejaban sintiéndome extraña, me miraban con el ceño fruncido cuando empezaba a hablar y en múltiples ocasiones me decían: “Eso es muy loco, me daría miedo hacerlo. no creo que me guste” o de plano el “Eso es demasiado”

Para una pareja que lleva 3-4 años junta, no me parecía en lo mínimo extraño. Hablábamos mucho del tema, jugábamos, probábamos y éramos sinceros en lo que sí, en lo que no.

Y poco a poco fui entendiendo: La liberación femenina nos regaló la capacidad de decidir sobre nuestra sexualidad, pero olvidó (o ignoró) instruirnos sobre responsabilidad sexual (y no solo me refiero a ETS) y vínculos reales.

El empoderamiento sexual se deshizo del vínculo afectivo.

En el discurso, en lo mental, hizo una separación entre los cuerpos, los sentimientos y el alma. Diseminó la idea de que el sexo libre no tenía consecuencias más que positivas. Que daba poder.

Y fuimos muy ilusas en creérnoslo.

La píldora anticonceptiva

Tomé la píldora durante casi 2 años. La ginecóloga nos había dicho que mientras fuéramos exclusivos, nada pasaría. Y que engordar era un mito y que el rollo de la fertilidad también lo era.

¡Era magia en un concentrado!

Puras mentiras.

La píldora tiene muchísimos, MUCHÍSIMOS efectos secundarios. Y con píldoras me refiero a todos los tratamientos hormonales existentes, los implantes, los parches.

La píldora fue la piedra filosofal que ayudó a que la mujer fuese capaz de entrar en las esferas políticas, sociales y sexuales como un “equivalente” masculino, ya que ahora era dueña de su fertilidad.

Y la primera idea de cómo usar este "nuevo poder” fue empezando a tener sexo consensuado con múltiples parejas. De forma masiva las mujeres perdieron la virginidad y se lanzaban a relaciones abiertas, orgías y exploraciones al lado de la recreación libre.

Esa película de hippies en los 60´s es una especie de caricatura de lo que ocurrió. Y todo eso fue nuevo para hombres y mujeres.

Sin embargo, el precio que pagamos ha sido increíble. La píldora desestabiliza lo más importante de una mujer: sus hormonas. ¿Quién lo iba a decir?

Las hormonas para la mujer lo son todo. Si tus hormonas están mal, tú estás mal. Tanto física, emocional y mentalmente. Y esto no es un juego.

Por ejemplo ¿Sabías que la píldora causa depresión en un 30% de las mujeres?

Aquí te dejo un artículo de Ximena de la Serna que sabe mucho más que yo.

En el artículo de Ximena, también se cuenta que las pastillas anticonceptivas para hombres no han sido lanzadas al mercado porque 3% de los hombres en las pruebas, desarrollaron depresión.

La pregunta obvia sería: ¿Por qué entonces, no son los hombres quienes la toman si el porcentaje de afectados es menos comparándolo al 30% de la población femenina?

Es una respuesta agria, pero sería: ¿Por qué lo harían? ¿Quiénes son las interesadas en controlar su fertilidad? Las mujeres.

El hombre, por biología, tiene ventaja en este terreno. Él puede hacer su vida sin “temer” que un embarazo le cambie por completo los planes. Una mujer que queda embarazada en un momento en el que NO quería, ve como su vida da un giro de 180°.

Y claro, podríamos debatir sobre por qué el hombre tendría también que hacerse cargo. ¿Por qué él no se cuida?

Porque no ve las consecuencias directas como una mujer y porque, si no existe un vínculo afectivo, le costará pensar en el bienestar de esta mujer.

¿Por qué tendrías que interesarle si solo están teniendo sexo?

Y como vimos, la pastilla empoderó a las mujeres a ser sexualmente activas, mientras el feminismo las empoderó para ser múlti- compañera sexual, mientras la alejó de la creación de vínculos afectivos.

El feminismo empezó a dar una idea que se diseminó:

➡ Si el hombre es malo, violador en potencia, opresor, infiel, etc, etc ¿Por qué querrías tener un vínculo con él? ¡Solo úsalo!

Si tu pareja y tú se informan de las terribles consecuencias del uso de la píldora, estoy segura que buscarán maneras de cuidarse que no afecte a ninguno de los dos.

Por una simple y sencilla razón:

Una pareja que se ama, le importa el otro. Se cuidaN MUTUAMENTE.  

Sin embargo, el sexo hoy lo vemos vacío… carente de importancia más allá de la búsqueda de placer inmediato.

Eso nos ha llevado a un tipo “especial” de sexo generalizado.

EL Sexo transaccional

El sexo transaccional ha existido desde que la humanidad evolucionó, lo tengo claro. Este tipo de sexo es visto como una herramienta, objeto, material utilitario que, mediante su uso, te permite alcanzar un objetivo.

Usualmente, para el hombre, el sexo es en sí mismo un fin. Aunque históricamente, el sexo le ha funcionado como una forma de imponer su campo dominante.

Y podríamos hablar de todo lo malo que ha hecho el hombre respecto al sexo, pero es evidente que las mujeres han tenido su alta cuota de responsabilidad.

Las mujeres aprendieron a usar el sexo como una herramienta para ganar poder, influencia y cualquier cosa que necesitaran.

🌙 Cleopatra

🌙 Mata Hari

🌙 Hürrem Sultan

🌙 Madame Pompandur

🌙 Victorine Meurent

Son solo unos ejemplos históricos, estoy segura que recordarás muchos más tanto cercanos como lejanos.

El sexo transaccional siempre ha existido.

Sin embargo, su uso era cuidado y estratégico. La virginidad, por ejemplo, era un intercambio de alto valor que salvaba a familias o mujeres de la ruina. Cruel, lo sé, pero real. Si eras virgen, aún tenías un valor qué cambiar por otro.

Comercio del sexo, puro y duro.

No es de extrañar que las mujeres, aún ha día de hoy, no tengamos ni idea sobre cómo vivir la sexualidad.

¿Por qué no es buena idea esto del sexo “libre”?

🌙 En primera porque no hay sexo sin consecuencias.

🌙 Y en segunda, porque nos hemos aferrado al sexo libre sin pensar en el sexo responsable.

¿De verdad creemos que no pasa nada cuando tenemos sexo?

Como dije, el sexo transaccional es viejísimo ¿Pero cómo opera en nuestra época actual? Gracias a la liberación femenina, el sexo perdió el valor “sagrado” que tenía antes.

Cuando la mujer pudo hacer uso libre de su sexualidad, decidió quitarle importancia al tema y entrar al libre mercado. Tener sexo con quien fuese, simplemente porque ahora podía y esa sensación de poder ¡Era maravillosa!

Pese a ello, la mujer aún era débil y frágil ante sus emociones. Si mezclaba sus emociones, siempre terminaba en relaciones insatisfactorias.

➡ Hombres que solo buscaban sexo.

➡ Hombres que ya tenían otras relaciones.

➡ Hombres que usaban el sexo como sometimiento.

Así que quedaba un camino: Separar los sentimientos del cuerpo.

Empezamos a creer que el sexo era solo contacto por placer y que no involucraba las emociones ni los sentimientos.

Y eso, es una lucha perdida.

¡Lo es! Porque tienes que sacrificar algo de ti misma para convencerte de que no estás “sintiendo” nada más allá de lo físico.

Y eso no es bueno para tu psique. Acabas fragmentandote para vivir una mentira que se opone a la realidad. Tienes que endurecerte, alzar muros en tu corazón.

Y la sensación de vacío te devora.

¿Cuántas personas se refugian en los vicios como el alcohol, las drogas y el sexo para evadir su realidad?

El sexo transaccional era algo que con frecuencia, estaba reservado a las esferas del poder. Mujeres ambiciosas o familias en la quiebra. Prostitutas, concubinas, Reinas. El intercambio sexual de esta índole no era algo común de las clases bajas.

Sin embargo no es hasta épocas recientes que este sexo transaccional se volvió algo común a la vida de las mujeres. Ser o no virgen era una cuestión intrascendente como lo era cuando, con quién y dónde.

Ya no esperaban “al príncipe azul” podían probar todos los sapos que quisieran sin consecuencias. El sexo perdió el valor “sagrado” que lo había caracterizado en los siglos anteriores y había ganado valor como acto de poder.

Más cerca del poder masculino y cada vez más lejos del cuerpo femenino.

El empoderamiento sexual se deshizo del vínculo afectivo.

El reggaeton

Un género musical satanizado pero en bastante apogeo. Una muestra de la cultura y sociedad que vivimos hoy, como en su momento lo fue el rock, el jazz y el punk.

¿De qué hablan las, pobremente escritas, letras reggaetoneras? De fiestas locas, sexo desenfrenado, sexo casual, amigos con derecho, ligues de una noche.

Algo que solo existe ahora como una de las consecuencias de la liberación sexual femenina. También es bien importante contar que, aunque nos “duela” la objetivación femenina, las mujeres son quienes más consumen reggaeton.

¿Por qué? siguiendo el argumento que hemos tenido en todo este artículo, porque el sexo empodera.

En estas rolas, la mujer queda como la que tiene el poder, ella decide y el mundo se arrodilla ante su poder sexual.

Por ejemplo:

🌟 “Perreando es una Diosa muy peligrosa, me tiene loquito con su baile. No hay quien la pare”

Music video by J. Balvin, Wisin, Yandel performing Peligrosa. © 2018 UMG Recordings, Inc. http://vevo.ly/grGcK2

Esta música toda la fibra del deseo sexual con una amplia ovación, algo que nunca había pasado antes en la historia humana.

Y el protagónico lo tiene la mujer. ¿Cómo no se iba a volver popular?

Sexo trascendental




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Conclusiones