¿Por qué tienes miedo a mirar dentro de ti?

¿Vives en modo inercia?

La vida viene prediseñada, es un modelo que ha sido transitado millones de veces por otras personas previas a nuestra existencia. Ellos dibujaron este escenario llamado vida: Nacer, crecer, estudiar como loca, desquiciarse buscando trabajo y el amor, perder el amor, perder el trabajo, estabilizarte ¿Y luego?

¿En qué momento elegiste tu vida, tus decisiones? ¿En qué momento apagaste el ruido y te escuchaste a ti misma?

Probablemente sabes que el autoconocimiento es parte fundamental, un pilar, en la elección de una vida libre, de dejar de vivir en la inercia y en modo automático. ¿Entonces por qué pospones esa búsqueda o la realizas por la superficie?

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¿Por qué evado buscarme a mí misma?

Antes de darte respuestas, permíteme contextualizarte un poco.

Hay cosas difíciles en la vida, hay otras que nos las complicamos solas. Yo en más de una ocasión, para tapar un problema, hacía un cráter del tamaño de un OVNI.

Oh sí, siempre tuve la maravillosa habilidad, entrenada a base de práctica constante, de hacer más grandes los problemas. Joder que sí. 

Cuando tenía 13 años olvidé el libro de Educación en la Fe, imprescindible para mi materia de Religión, así que durante las 2 horas de la materia fingí estar muy atenta a clase, y muy ocupada contestando mi libro. (Todos mis libros estaban forrados de hermoso papel fantasía, y no era complicado hacer pasar uno por otro) 

Al final de la clase, la monja pidió que le entregásemos nuestros libros para calificarlos en su oficina. ¡Sudor frío, querida! No entregué libro alguno, pensé que pasaría. Cuando a la salida del colegio, la monja me interceptó para pedirme mi libro. Asustada le entregué el de una compañera que no había asistido ese día a clases.

No te quiero contar cómo me fue cuando, más tarde en mi casa, el teléfono sonó y era la monja para contarle a mi madre la buena nueva. "Eh señora, que Gaby ha entregado un libro que tiene el nombre de otra chica. ¿Cómo ve?" 

Pues esa lección me enseñó que tenía una habilidad para hacer más grandes los problemas. Muchos años después iría puliendo mi destreza para detectar qué problemas valían la pena hacer más grandes y qué problemas no. 

¿Cuál es la clave para la búsqueda de mí?

Los problemas que valen la pena hacer más grande, noté, requerían de un elemento particular para ser resueltos: Capacidad para hacerte responsable de tus actos. 

Hacerse responsable tiene que ver con muchos ingredientes, como la asertividad, seguridad, honestidad, entre otros. Pero indagaremos en esos asuntos otro día. 

Ahora hablemos de esos problemas que sí vale la pena hacer más grandes. 

Pero Gaby ¿Te has vuelto loca? ¿Quién quiere hacer sus problemas más grandes? 

Quien quiere realmente arreglar algo en su vida. 

A mí me da una pereza arreglar un cuarto, principalmente si es la habitación donde trabajo. Tengo la manía de acumular objetos que pienso que "ya usaré" y nunca uso. Cuando tengo que arreglar, el proceso lo debes conocer. Al inicio irás sacando más y más cosas, llegará un punto en que tendrás un desastre aún más grande que el que tenías antes de iniciar. 

Verás cajas de un lado, zapatos del otro, ropa de la cena de navidad del 2015 y otro montón de objetos que no tienes ni puñetera idea dónde colocar. Pero no te rindes, tomas tu trapo y aspiradora y te pones manos a la obra, aunque la alergia al polvo quiera fulminarte ahí mismo. 

Al cabo de varias horas donde el pensamiento predominante es "¿Dónde carajos me metí? ¡Ya quiero terminar!"  verás tu casa ordenada, limpia, sentirás que puedes nuevamente respirar y te sentirás orgullosa por un trabajo bien hecho. 

Bueno, exactamente eso sucede con verte a ti misma, con escribir sobre ti misma, con intentar conocer quién eres realmente. 

Al inicio sacarás un montón de ideas, conceptos y sentimientos que guardaste "para cuando los necesitaras usar" y un buen día te diste cuenta que la habitación está llena de cosas inservibles, de lo que ya no te deja respirar. Que tanto caos no te deja ver lo que realmente importa. 

Para encontrar respuestas primero es necesario organizar el caos.

Pero el miedo te va a frenar, porque sabes que si tocas ese caos, el caos aumentará. Sabes que remover para limpiar implica que un tiempo te sentirás abrumada y sin posibilidades de regresar a como estabas antes. 

Este enfrentamiento con tu caos te detiene, te genera pretextos para preferir dejar las cosas como están antes de ponerle un remedio. Tienes miedo a enfrentarte a ese desastre y luego no saber qué hacer para ponerte orden. 

Por eso no te atreves a mirarte a ti misma con honestidad, por eso a veces prefieres quedarte en esa habitación, al fin y al cabo ya encontraste un huequito, sucio y pequeño, pero tuyo, donde puedes acomodarte lo suficiente para seguir remando en tu día a día. 

Te convences de que comprando más cosas podrás irte sintiendo mejor, llenando más el cuarto. Asfixiándote más. Poniendo parches que no remedian la situación. 

Es difícil, habrá miedo, habrá caos, te sentirás abrumada y claro está por momentos querrás salir corriendo. Pero es algo que tendrás que atravesar cuando estés dispuesta a verte a los ojos y decirte tus verdades. 

¿Pero sabes qué? Valdrá toda la maldita pena. Cuando al finalizar de acomodar y limpiar, te veas a ti misma orgullosa de tus logros, segura de tu voluntad, queriéndote un poquito / mucho más, apreciandote con ganas y sintiéndote capaz de hacer que los que te rodean vean a esa tú. Fresca, tranquila y segura de quién es. 

Capaz de sentirte la fuerza transformadora de tu propia vida. 

Como dicen, luego de la tormenta viene la calma. Hazte un inmenso regalo y atrévete a buscar tu yo auténtico. Yo te apoyo.