¿Tu pareja es un dragón?

¿Tu pareja es un dragón?

Un día (aparentemente) de pronto, te topas con que ese hombre con el que estás, no es lo que pensabas que era. ¿Te ha mentido? ¿Ha peleado contigo? ¿Te ha lastimado de alguna de las mil formas posibles de lastimarte?

Lo miras y ves en él un gran problema, enorme, tremendo ¡Irreconciliable!

¿Qué haces ahora con este tremendo dragón? ¿Sacas la espada y le das pelea por los próximos 30 años de tu vida? ¿O lo miras a los ojos, le prestas atención y le dices “Muy bien ¿Qué diablos tenemos que hacer ahora?”?

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¿Por qué los dragones han sido representados en todas las culturas del mundo? En occidente en la edad media eran los malos de la historia que custodiaban oro o a una princesa, en oriente eran seres que representaban el caos y la fuerza de la naturaleza, y hasta en latinoamerica tuvimos dioses dragones.

¡Los dragones son un arquetipo en la humanidad!

Por eso cuando lo nombro, eres capaz de hacerte un referente mental, tan solo hagamos una prueba, cuando leíste el título de este post, cuando yo digo “Tu pareja es un dragón” ¿Qué fue lo primero que pensaste? ¿Qué características asociaste con dragón?

Desde ya me arriesgo a creer que la mayoría no son positivas, sino problemáticas.

¿Qué es un dragón en el amor?

Los dragones, como bien cita el psicólogo Jordan Peterson, existen. Son esas “pequeñas molestias” que dejas crecer, que ignoras porque piensas que no darán problemas, que después se arreglarán o que no tendrán consecuencias negativas. Tu pareja puede ser un dragón, un asuntito que no has trabajado en ti misma, que no quieres mirar, que prefieres ignorar.

¡Y dejas crecer al dragón hasta que arrasa con todo a su paso!

Pero cuidado con esta afirmación, puedes mirar a tu compañero de vida, a ese que amas y con el que planeas a largo plazo y decir: “Es claro que nuestros problemas de pareja son culpa suya ¡Sólo míralo!

➡ Míralo siempre refunfuñando, no me presta atención.

➡ Míralo, es un completo desastre, un inútil.

➡ Míralo, no entiende lo que necesito y me descuida.

➡ Míralo, le encantan las mujeres ¡Es un infiel!

➡ Míralo, mintiéndome otra vez.

Y sí, probablemente tengas razón, todo eso está pasando. ¿Pero lo han puesto en palabras? La primera vez que notaste que te mintió, ¿Cómo reaccionaste? ¿Qué le dijiste? ¿Cómo lo trataron? Probablemente no lo recuerdas porque, en el fondo, no lo trataron.


Es obvio que hay problemas

Encadenarte a un hombre de por vida es problemático, seguro, 100%. No hay duda.

¿Sabes por qué? porque ese hombre está igual de roto que tú, está luchando contra su propia sombra y carga con un montón de dragones interiores a los que no ha intentado mirar. Todas las personas atravesamos experiencias tan crueles que, sin lugar a dudas, se convierten en monstruos debajo de la cama.

Y cuando salgan, saldrán en torrente, disparadas sin aviso y ten por seguro ¡por todo lo sagrado que será difícil!

Tan roto, tan despedazado, tan miserable como está, intentará amarte. Tan desecha, tan colapsada como estás, intentarás amarle. Y exactamente en ese proceso, esos dragones interiores que se han negado a ver todo ese tiempo, les golpearán la cara.

Porque la relación de pareja es uno de los pocos espacios en la vida del ser humano que te confrontan directamente con la idea de quién eres. Para estar (y estar bien, porque por estar ¡cualquiera!) con esa persona que has elegido, has de ver los problemas que no has querido ver.

Todo lo que está al fondo de la botella de ti misma.

Todo lo oscuro, todo lo innombrable, lo que ha quedado tan ignorado porque genera tanto miedo que has preferido fingir que no existe.

Te has puesto una careta, una máscara en el teatro de la vida para funcionar, para protegerte, para agradar. Esa máscara es un personaje.

Pero si estos problemas “insignificantes” acarreados por todos esos dragones de fondo no vistos, se siguen ignorando, eventualmente el problema se volverá serio y te preguntarás “¿Cómo diablos llegamos a esto?”

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Si tu pareja es un dragón

Probablemente sea porque tú te has empeñado en ponerte la máscara de guerrera, de “mata dragones”


Y es que, el hombre puede representar tu dragón, puede ser, simbólicamente, todo eso que no estás viendo de ti misma, que no te estás haciendo cargo de tus propios pedazos a la deriva, de tus miedos.

Y es que la pareja no es una cuestión de azar, la elegimos desde el inconsciente para mantener, preservar y alimentar el personaje que hemos creado de nosotras mismas.

¿Qué personaje eres en el amor'?

¿Qué tanto pones en palabras lo que está mal con tu relación? ¿Qué tanto eres sincera respecto a lo que te molesta del otro y de ti misma? ¿Qué tan dispuesta estás a mirar adentro tuyo y reconocer tus propios dragones?